Recortes a la vivienda social: el Estado promueve el hacinamiento como única alternativa
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Por Julia Espinoza, vocera de la Agrupación Luchadores y Luchadoras de Lo Hermida.

Vecinas, vecinos: les escribo con rabia, pero con los datos en la mano. Porque esta vez no nos van a decir que exageramos.
Cuando se discutió la Ley de Presupuesto 2026, el propio gobierno de Boric propuso un recorte de más del 50% en los subsidios del DS49. Fueron los parlamentarios —de oposición y de oficialismo— quienes repusieron la cifra y nos comprometieron 40.000 subsidios para las familias que llevamos años luchando por una vivienda digna. Cuarenta mil. Esa fue la palabra empeñada en el Parlamento, después de pelearla.
Pero en febrero, antes de irse, el mismo gobierno de Boric firmó la Circular N°5 y dejó el marco en 19.587 subsidios, invocando la Ley de Responsabilidad Fiscal. O sea: lo que el Congreso repuso por la puerta, el Ejecutivo lo recortó por la ventana. Tragamos.
Y ahora, el 5 de mayo, el gobierno de Kast firma la Resolución N°685 y nos avisa, sin conferencia de prensa ni post en Instagram, que el llamado para comités este año será de 5.000 subsidios. Cinco mil. Para todo Chile.
Saquen la cuenta conmigo: del compromiso original al cupo real, se perdió el 87,5%. Treinta y cinco mil familias quedaron en el aire entre dos gobiernos.
Y acá en la Región Metropolitana, donde viven la mitad de las familias arrendatarias y allegadas del país y donde hay más de 100.000 familias en lista de espera, ¿saben cuántas viviendas ofrece el primer llamado individual? Entre 410 y 610. Menos que los socios de un comité grande de mi población.
Nos dicen que el presupuesto del MINVU subió. Es cierto. Pero les explico lo que en mi comité aprendimos a fuerza de asambleas: esa plata no es para nosotras. Es para pagar deudas viejas. De los 3,6 billones de pesos del DS49, 3,595 billones ya estaban comprometidos antes de que asumiera Kast. Quedaron 5 mil millones de margen real.
Entonces cuando el ministro Poduje sale a tronar contra el gobierno anterior por el recorte de febrero —y tiene razón en parte, no lo voy a negar—, yo le pregunto: ¿por qué el recorte de mayo, el suyo, no lo anunció en sus redes? ¿Por qué de 13.420 cupos para comités pasamos a 5.000 en silencio? Esa diferencia entre cómo se grita lo del otro y cómo se susurra lo propio, esa es la política habitacional de este gobierno.
Vecinas: el campamento no es una elección. Es lo que queda cuando el Estado se hace el desentendido. Cada toma que va a aparecer este invierno a lo largo del país tiene nombre, RUT y número de comité. Son las 35 mil familias que este año esperaban su subsidio y no lo van a tener por efecto de los recortes.
A las autoridades les digo una sola cosa, con el respeto que ustedes no nos tienen: No estamos inventando. Estamos leyendo. Los documentos son públicos. La Ley de Presupuesto, la Circular N°5, la Resolución N°685. Ahí están sus recortes.
Y a mis vecinas: organicémonos. Porque si el subsidio no llega por la puerta de la oficina, va a llegar por la puerta del comité, de la reunión, de la asamblea. Como siempre ha sido.
La vivienda no se mendiga. Se conquista.


