La nueva Doctrina Monroe: ¿Qué es la Estrategia Nacional de Seguridad de EEUU y cómo afecta a América Latina?
- Pincoyazo

- hace 3 días
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En diciembre de 2025, Estados Unidos presentó su nueva Estrategia Nacional de Seguridad (ENS), un documento que redefine los objetivos y medios para sostener su hegemonía mundial en caída, donde América Latina ocupa un lugar central, en un escenario internacional marcado por el ascenso de China.
¿Qué es la Estrategia Nacional de Seguridad?
“Para garantizar que Estados Unidos siga siendo el país más poderoso, fuerte, rico y exitoso del mundo durante las próximas décadas, nuestro país necesita una estrategia coherente y centrada en sobre como actuamos con el resto del mundo. Y para hacerlo bien todos los estadounidenses deben saber que hacer y porqué debemos hacerlo.” (ENS 2025, p.1)
La Estrategia de Seguridad Nacional (ENS) es un instrumento político-militar mediante el cual el gobierno estadounidense define, ordena y legitima su acción en el escenario global. Aunque formalmente su publicación responde a un mandato legal, cada administración desarrolla su propio documento, lo que obliga al presidente a informar al Congreso sobre los intereses nacionales y las amenazas actuales.
Pero en la práctica, la ENS cumple una función mucho más importante: opera como la receta político-militar que guía el poder imperial estadounidense en cada etapa de su historia, una hoja de ruta que articula su política exterior, acción militar, diplomacia, coerción económica y control tecnológico.
En sus páginas se enlistan enemigos y aliados, se nombran zonas de influencia y se exponen los medios necesarios para preservar la hegemonía de Estados Unidos en el plano internacional, desde sanciones financieras hasta intervenciones militares.
El plano interno y externo de la ENS
En el plano interno, busca ordenar y coordinar un aparato estatal, alineando a las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia, el complejo industrial-militar y las agencias civiles, junto a sus élites, bajo los mismos márgenes estratégicos.
En el plano externo, actúa como un mensaje de advertencia y ordenamiento, dirigido a potencias rivales (China, Rusia, India, Brasil, etc.), gobiernos subordinados y regiones enteras del mundo, señalando los límites de lo que para Washington es tolerable y que podría ser duramente castigado.
La base ideológica de la ENS
Este documento no se agota en el plano declarativo. La Estrategia Nacional de Seguridad constituye la base ideológica y operativa de un entramado de estrategias de cada gobierno norteamericano, tales como: defensa nacional, postura nuclear, control de armas, seguridad tecnológica y las decisiones presupuestarias correspondientes que perpetúan la dominación de Estados Unidos en gran parte del mundo.
En esa línea, la ENS no se entiende como una propuesta para la seguridad colectiva ni como un aporte al orden internacional, si no como un mecanismo mediante el cual el país imperialista se guía para mantener su poder.
Su objetivo no es la “estabilidad global” ni la “paz entre los pueblos", sino la preservación de un orden donde Estados Unidos define las reglas, controla los recursos estratégicos y decide qué actores pueden o no ejercer soberanía sobre sus territorios y recursos naturales.
Se caen las caretas: las verdaderas intenciones para preservar su hegemonía
El documento hace una revisión de los últimos treinta años de la política exterior estadounidense. Sobre la política adoptada hacia el final de la Guerra Fría y el Antiterrorismo, cuestiona a los gobiernos anteriores por desgastarse en conflictos periféricos y por no tener la capacidad ni la determinación de controlar el crecimiento de China como actor global, acusándolos de complicidad o estupidez.
En esa línea, señala que sus versiones anteriores no eran lo suficientemente claras y honestas, y que en esta ocasión sería necesario transparentar las intenciones que el gobierno de Estados Unidos tiene hacia el mundo, declarando abiertamente que se utilizarán todos los medios a disposición para asegurar el dominio norteamericano a nivel global.
Aunque no los nombra explícitamente, la ENS critica a los organismos internacionales por menoscabar progresivamente el poderío estadounidense sobre el mundo, proponiendo desconfiar de esas estructuras y las deslegitima en tanto no son promotoras de los intereses estadounidenses.
Asimismo, reclama que sus alianzas europeas, asiáticas y del medio oriente deben hacerse cargo de su propia seguridad, aumentando el gasto en defensa, pasando del 2% del PIB al 5 % como requisito para seguir siendo una nación amiga de EEUU.
Es decir, la ENS 2025, tal como una lista de deseos, establece una lista de las regiones que son prioridad para el objetivo mayor, poniendo en primer lugar al hemisferio occidental (América), a la región indo-pacífico en segundo lugar y dejando a Europa y Oriente medio en último lugar, siempre y cuando logren aumentar su gasto en armamento y logren una independencia militar que no signifique arrastrar a la economía norteamericana hacia sus conflictos.
“El corolario de Trump a la Doctrina Monroe” o el porvenir de nuestro continente
Durante el sábado 03 de Enero del 2026 gran parte del mundo despertaba con la noticia de que el presidente de Venezuela, Nicolas Maduro, era capturado por tropas de élite luego de un bombardeo selectivo por parte del ejército de Estados Unidos, desplegado en cuatro distritos de Venezuela.
Los medios de comunicación alineados con el imperialismo yankee rápidamente comenzaron a cubrir la noticia como un acto de liberación orquestado por Donald Trump desde Washington.
Una de las preguntas que surge es por qué la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 constituye un quiebre respecto de las anteriores y anuncia el porvenir de la región. La nueva ENS no solo declara las intenciones de Estados Unidos sobre el mundo, sino que consagra a América Latina como su espacio estratégico prioritario, anticipando un nuevo ciclo de injerencia sobre la región.
“Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia en el hemisferio occidental y procurar nuestro acceso a zonas geográficas claves de la región. Negaremos con fuerza a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes para estados unidos o de poseer o controlar activos vitales en nuestro hemisferio.” (ENS 2025, p9)
En el documento Trump y su gobierno definen los objetivos a alcanzar en la región y a quienes enfrentará (aunque nuevamente no los nombra, hace mención a enemigos no hemisféricos, es decir: China, Rusia, Irán, Etc.), y de paso cuál será su táctica: “Reclutar y expandir”, reclutar a presidentes y políticos serviles y entreguistas y expandir su presencia militar en dichos países amigos.
Excusándose en luchar contra la migración descontrolada y el narcotráfico, el documento expone con entusiasmo como el régimen de Trump está dispuesto a desplegar todo su arsenal sobre quienes no estén alineados con su política exterior, interfieran con los intereses yankees o mantengan relaciones comerciales con los enemigos no hemisféricos.
Reclutar
La ENS 2025 dicta que el gobierno norteamericano recompensará y alentará a todo gobierno, partido político o movimiento mientras se mantenga alineado con los principios y estrategias del régimen de Trump. Establece cuatro objetivos inmediatos:
a) Un repliegue progresivo de todos los teatros militares que no representen un avance real en la concreción de sus intereses.
b) Control de las rutas marítimas en todo el continente y control real sobre la migración ilegal hacia territorio estadounidense.
c) Despliegue militar estratégico y silencioso en territorios con presencia de narcotraficantes.
d) Conectar económica, diplomática y militarmente con zonas de relevancia estratégica.
Con lo anterior se dibuja un claro escenario belicista en la región, con un despliegue militar por parte del régimen estadounidense a fin de asegurar su preeminencia absoluta en la región. Con la excusa del control migratorio y la lucha contra el narcotráfico, América Latina será escenario de nuevos conflictos que poco tienen que ver con las verdaderas necesidades de los pueblos del continente.
Expandir
Desatando el contingente completo de inteligencia, Estados Unidos buscará identificar en la zona los recursos que le son estratégicos y así, con quien corresponda, volverse su principal socio comercial. Los yacimientos de tierras raras, de litio, de cobre, oro y petróleo, incluso los que aún no han sido descubiertos, deberán de una manera o de otra, pasar a manos estadounidenses.
El documento, indica que los competidores no hemisféricos han socavado la economía norteamericana al seducir a los mandatarios Latinoamericanos para volverse socios comerciales. Junto a lo anterior, el régimen nortamericano anuncia graves consecuencias para las economías que sigan manteniendo relaciones comerciales con sus enemigos y que dificulten el ingreso del mercado yankee en sus territorios. Pues asegurar la preeminencia económica en el continente es hoy una cuestión de prioridad nacional.
El imperialismo yankee, la policía del mundo
Con todo lo anterior, la Estrategia Nacional de Seguridad 2025 no ofrece a América Latina soluciones reales a sus conflictos de base ni menos una relación de cooperación o un horizonte de desarrollo hacia una mejor vida. Lo que propone es una relación de subyugación, en la que Estados Unidos se reserva el derecho de definir las reglas del juego: qué vínculos económicos son aceptables, quién controla los recursos estratégicos y qué gobiernos pueden ejercer soberanía sobre su propio territorio, como si fuera la FIFA del mundo.
Este retorno explícito a la Doctrina Monroe, actualizada al estilo Trump, consolida un modelo de dominación que combina presión política, coerción económica e intervención militar directa para asegurar los intereses de Washington.
En este escenario, el ascenso de gobiernos de ultraderecha en el continente facilita y acelera el alineamiento con Estados Unidos. A cambio de financiamiento, protección política y respaldo internacional a sus agendas internas, estos gobiernos profundizan una subordinación estratégica que se traduce en mayor dependencia y pérdida de autonomía.
El costo de este pacto lo pagan los pueblos de América Latina: saqueo sistemático de los recursos naturales, militarización de los territorios, criminalización de la migración y una injerencia permanente que anuncia un nuevo ciclo de conflictos, completamente ajeno a las necesidades reales de nuestros pueblos.
La ENS 2025 deja en evidencia que la “prioridad en seguridad” de Estados Unidos vuelve a construirse sobre la inseguridad del resto del continente. La política imperial se presenta sin caretas: su objetivo no es la estabilidad regional ni el bienestar de sus pueblos, sino la preservación de su poder en el que América Latina es nuevamente concebida como patio trasero, zona de sacrificio y campo de disputa en la guerra global por la hegemonía entre las potencias.






