MINVU destinará $5.886 millones para construir iglesias mientras dice que no hay recursos para los comités de vivienda

Luego de recortar 20.500 subsidios para comités de vivienda (DS49), por primera vez el MINVU incluye la figura de “Centros Comunitarios de Culto” como destino para financiar obras de equipamiento comunitario (DS27), destinando el mismo monto que a las obras de sedes de Juntas de Vecinos y Multicanchas.
Según el llamado a concurso para proyectos de equipamiento comunitario vía DS27, el Ministerio de Vivienda destinará 143.800 UF ($5.886 millones) para financiar obras de culto (iglesias) por hasta 5.450 UF ($223 millones) cada una a lo largo del país.
De acuerdo al mismo documento, estos recursos están dirigido “exclusivamente a organizaciones sociales funcionales vinculadas a instituciones religiosas”, estableciendo una discriminación respecto de otro tipo de organizaciones que no gozan de este privilegio.
Esto quiere decir que solo en este llamado se destinarán recursos para construir más de 26 nuevas iglesias a lo largo del país, cuyo monto total a repartir equivale a construir cerca de 100 viviendas sociales. Todo esto, mientras la lista de espera de los comités de vivienda que esperan iniciar obras solo aumenta, alcanzando 74 proyectos a nivel nacional que agrupan a 8.569 familias sin casa.
Como si esto fuera poco, el llamado permite a las organizaciones detrás de estas iglesias a no tener que presentar aportes adicionales al monto subsidiado por el MINVU, como sí deben hacerlo las juntas de vecinos u otras organizaciones funcionales, lo cual da cuenta de una discriminación que no parece tener una justificación.
Para el MINVU, la justificación de por qué incluir a este tipo de organizaciones pasaría porque, “al igual que otras organizaciones comunitarias, desarrollan actividades en beneficio de la comunidad y requieren de infraestructura para el cumplimiento de sus fines”.
El problema es que actualmente las organizaciones religiosas son, probablemente, el tipo de organización que goza de mayor infraestructura en buena parte de las poblaciones de Chile, por lo cual cabe preguntarse por qué no se destinan estos recursos hacia otro tipo de organizaciones sociales, o más importante aún, ¿qué justifica que se destinen estos recursos para construir más iglesias mientras se recorta el presupuesto para la vivienda social?
A partir de esto, cabe preguntarse si lo que se busca es resolver una necesidad real y urgente o más bien crear una red clientelar que busca capturar votantes en un sector que se encuentra en auge durante las últimas décadas, como es particularmente el mundo evangélico.





