Manos negras construyeron la ciudad, nombres blancos figuran en sus calles
- 4 jun
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Actualizado: 4 jun
Por Comunidad Tumbera del Mapocho

“Avergonzado de si mismo, inferiorizado, el negro se coloca la mascara blanca”
F. Fanon
Al caminar por las calles de Santiago, nos encontramos con múltiples avenidas cuyos nombres muchas veces desconocemos, pero que parecen significativos para la historia de este territorio. Nombres como Pedro de Valdivia, calle Estado (antiguamente llamada la Calle del Rey), Alonso de Ovalle, Lord Cochrane, entre otros, resuenan en la memoria colectiva y se constituyen como iconos de la configuración de desarrollo de la ciudad que habitamos. Ante eso, hoy nos preguntamos ¿existen nombres invisibles que sostuvieron la construcción patrimonial que en este día se celebra?
La construcción de ciudades está permeada y constituida por decisiones políticas que elaboran y determinan la narración que cada ciudad representa. Los personajes e hitos que se visibilizan y exaltan contribuyen a la construcción de un estado-nación sólido y regenerativo, sostenido por la necesidad permanente de identidad “estar dentro” y por tanto, elaborando de manera sistemática quien “está fuera”, dando origen, regeneración y continuidad al imaginario de lo marginado y segregado. Esta dualidad identidad-segregación se estructura como la columna vertebral que impone y determina la ciudad y sus formas, dando cuerpo urbano a lo que debemos ser “aspiramos” y lo que se necesita ocultar de nuestra historia “olvidamos”.
Hoy identificamos como una necesidad interpelar lo que está adentro desde afuera, posicionando nombres y realidades que han estado históricamente segregadas. El relato de Chile se ha construido desde el olvido y la negación; el blanqueamiento constituye un dispositivo que se expande por los diversos discursos y lugares, modelando el entendimiento de nuestra identidad.
En el marco del Día de los Patrimonios, queremos visibilizar el trabajo físico y material detrás de los símbolos del Estado chileno; construidos por manos trabajadoras, pobres, negras, cholas y muchas veces manos esclavas, porque sí, es necesario reconocer que en Chile hubo esclavitud y que la afrodescendencia ha sido y es parte de la historia de este territorio y hacerlo parte de los discursos oficiales.

No es aceptable que el expresidente Ricardo Lagos, el año 2000 y en el marco de la Conferencia Prepraratoria de Durban - Cumbre Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial y otras formas conexas de Intolerancia - respondiera que no había afrodescendientes en el país “porque habían muerto de frío” (Huenchumil J., 2020). Este hecho resalta y devela como el negacionismo y la búsqueda de un relato blanqueado, desde la chilenización ha intentado borrar la presencia afro en nuestro territorio.
Es bajo este contexto que buscamos contribuir a la visibilización de quienes están detrás de los símbolos levantados por el Estado chileno. Estas personas, que en muchas ocasiones y como forma de castigo, eran enviadas por sus amos y utilizadas como mano de obra forzada en la construcción de obras públicas de la ciudad de Santiago, especialmente durante el último tercio del siglo XVIII (González - Undurraga, 2013). Participaron en obras emblemáticas como el Puente Cal y Canto y los Tajamares de Santiago.
Entre estas personas se encontraba Francisco, hombre negro esclavizado por Gaspar Herrera, quien fue llevado en 1773 a la cadena del Puente y azotado como forma de castigo (González - Undurraga, 2013). En estos espacios, además, funcionaban prisiones improvisadas conocidas como “la cadena”, donde eran destinadas tanto personas acusadas por delitos menores como personas enviadas por sus amos, quienes permanecían allí durante semanas o meses como sanción por lo que consideraban sus faltas.
El Puente Cal y Canto, fue la primera gran obra del programa de “Rehabilitación de la Capital” impulsada por el corregidor Luis Manuel de Zañartu y se extendió entre 1767 y 1799.
Mucha de la construcción patrimonial contiene en sus bases relatos silentes, de explotación e injusticia, que al institucionalizar el olvido e invisibilización como móvil, cristalizan una historia urbana sin memoria, una narrativa de lo que somos donde se enaltece y favorece a los de siempre, perpetuando un modelo donde algunos quedan dentro y otros fuera, nos preguntamos entonces ¿Cuál es el objetivo de esta negación? ¿Qué persigue la invisibilización histórica del Estado chileno?
Por medio de esta omisión el Estado chileno busca mantener una imagen de nación blanca, occidental y homogénea. Al negar la presencia afrodescendiente, indígena o mestiza, se acerca simbólicamente a un ideal europeo de “civilización”. En las sociedades coloniales como la nuestra, la blancura se convierte en un símbolo de humanidad, progreso y razón, mientras que lo negro queda asociado a lo inferior, atrasado o bárbaro.
La colonización como sostén de dominación, busca preservar de manera infinita una jerarquía racial y cultural, que mediante la omisión materializada en la invisibilización de la realización de construcciones coloniales por personas negras esclavizadas o la minimización de la presencia afrodescendiente en Santiago y otras ciudades del territorio, reforzando un imaginario nacional donde lo negro/afro es inexistente o ajeno a la identidad chilena.
El/a sujeto/a colonizado/a internaliza esta lógica y busca ponerse la máscara, adoptando la cultura, el lenguaje y los valores del dominador para obtener reconocimiento. En nuestro caso, esto puede verse en la construcción histórica de una identidad nacional que ha privilegiado lo europeo, mientras niega o subordina nuestras raíces indígenas y africanas. La invisibilización funciona entonces, como violencia simbólica obligando a ciertos cuerpos y memorias a desaparecer para que la nación continúe en un imaginario blanco y moderno, dentro del marco patrimonial impuesto.
Esta dualidad de segregación e integración presente en la ciudad, como representación del modelo, impacta no solo en lo material y económico, sino que también construye una subjetividad excluyente que refuerza constantemente el rechazo a aquello que no encaja en los marcos de la integración social. En este caso, se descarta la afrodescendencia dentro del territorio, promulgando un relato histórico blanco en favor de la aceptación dentro de la urbe, negando las manos que construyen, levantan y pavimentan las calles por donde camina el ciudadano.
Esta fórmula estructural e instituida que da morfología a la manera en que construimos la ciudad y el patrimonio, se replica como un pulso que le da el ritmo a Santiago. En el presente es imposible negar la omisión de presencia de manos afrodescendientes y pobres en la construcción de cientos de espacios y mobiliarios públicos y privados, junto con la fuerte presencia afrodescendiente en labores de servicios y faenas precarizadas. Se trata de relatos que repiten la omisión, expulsión y racialización de los trabajos que levantan la ciudad y dan cuerpo al mal llamado desarrollo.
Por estas razones desde la Comunidad Tumbera del Mapocho, buscamos por tercer año consecutivo, irrumpir en la festividad del Dia de los Patrimonios, con el horizonte de visibilizar estos relatos ocultos que nos constituyen como movimiento. Buscamos relevar la importancia del conocimiento masivo de la presencia afrodescendiente en el territorio, del cual muchos y muchas somos parte, y hacemos un llamado urgente a la problematización, el cuestionamiento y rechazo de toda práctica racista dentro del mismo.
Consideramos que evidenciar la historia es un gran paso, puesto que permite comprender el germen racista que se expande a través de los relatos coloniales; y así mismo, esta búsqueda de información silenciada, nos permite entender quienes somos, que hemos obviado y cuales son los factores racistas y clasistas que componen nuestras concepciones de país y desde ahí configurar cómo podemos avanzar de manera concreta hacia formas de vida con una conciencia real y profunda del daño que generó y continúa generando el modelo colonizador del cual somos parte.

Referencias:
-Fanon, F. (1974). Piel negra, máscaras blancas. Schapire.
-Huenchumil J., P. (2020, junio 20). “Aquí no hay negros”: la desconocida historia del racismo del Estado contra los afrochilenos. Interferencia. https://interferencia.cl/articulos/aqui-no-hay-negros-la-desconocida-historia-del-racismo-del-estado-contra-los-afrochilenos
-González-Undurraga, C. (2013). Una ciudad con esclavos y esclavas. I. “para un todo”: ocupaciones de esclavos y esclavas en la documentación judicial. En Esclavos y esclavas litigantes: justicia, esclavitud y prácticas judiciales en Santiago de Chile, 1770-1823 (pp. xx-xx). El Colegio de México.





