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Comunicado del Centro de Estudiantes del Liceo Manuel Barros Borgoño por entrada de COP al liceo

hace 5 horas
4 min de lectura


Sobre la entrada de COP el 08 de octubre de 2026


Ayer jueves, alrededor de las 10:00 horas, mientras se desarrollaba un corta calle en el frontis de nuestro liceo, funcionarios de Control de Orden Público (COP) hicieron ingreso al establecimiento en un procedimiento totalmente violento que terminó con estudiantes detenidos y toda una comunidad educativa consternada por el nivel de violencia con que actuó carabineros.

 

En medio de estos acontecimientos, se impartieron instrucciones contradictorias desde dirección, ya que mientras a algunos estudiantes se les indicaba que abandonaran el establecimiento por un despacho preventivo, a otros se les ordenaba ingresar a las salas de clases. Esa falta de claridad generó las condiciones propicias para que todos los estudiantes nos viéramos expuestos a una situación de total abuso de poder de parte de carabineros.

 

Según los testimonios que pudimos recoger, el ingreso policial incluyó irrupciones en salas donde permanecían estudiantes junto a docentes, revisión aleatoria de mochilas, apertura forzoza de dependencias y quebradura de vidrios. También denunciamos actuaciones policiales que para estudiantes y profesores fueron percibidas como intimidantes y amenazantes, generando inseguridad en todos quienes nos encontrábamos en el establecimiento.

 

Es necesario dejar algo claro, la existencia de flagrancia no suspende los derechos de quienes nos encontrábamos en el liceo, ni mucho menos nos convierte automáticamente en sospechosos. Tampoco esto justifica que se prescinda de los requisitos legales que deben regir cualquier procedimiento policial.

 

Durante estos acontecimientos, 12 estudiantes en total terminaron en manos de carabineros, cinco habrían sido sacados de una sala luego de que funcionarios policíales quebraran una ventana para entrar, siendo trasladados a una comisaría para luego decirles que habían sido trasladados solo para un control preventivo de identidad, entre ellos incluso, un compañero que utiliza muletas.

 

Otros siete compañeros fueron detenidos y entre los motivos señalados para sus detenciones se encontraría el arbitrario hecho de que los estudiantes llevaban la ropa un poco húmeda. Cabe preguntarse,  ¿Desde cuándo tener un calcetín húmedo constituye, por sí solo, un fundamento suficiente para detener a una persona? ¿qué antecedentes concretos existían respecto de revisar a cada estudiante que se encontraba en el liceo? ¿qué participación individual se les atribuyó?

 

Estas preguntas son importantes porque el procedimiento se escapa a todo lo que la ley establece. El artículo 12 de la Ley N.º 20.931 limita el control preventivo de identidad a personas mayores de 18 años. Por lo tanto, si los cinco estudiantes son menores de edad y el procedimiento realizado fue efectivamente un control preventivo, corresponde esclarecer por qué se recurrió a una facultad que no puede aplicarse a menores y más importante aún, dónde estaba la directora cuando a un compañero le revisaban hasta los calcetines para buscar una excusa y poder llevárselo detenido.

 

A estos hechos se suma la situación de otro compañero del Centro de Estudiantes, que después de haber sido despachado, caminaba por las inmediaciones del liceo cuando habría sido interceptado por Carabineros, sin ningún motivo para ser detenido mas que estar mirando el procedimiento que ocurría en el frontis del liceo. Además, en el momento de su detención, su padre que había llegado a buscarlo, es tambien detenido por intentar defenderlo. Ambos fueron golpeados, roceados completamente de gas pimienta y pasaron toda la noche detenidos hasta hoy que fue su control de detencion en tribunales.

 

No estamos hablando de hechos menores ni de una simple alteración de la jornada escolar, estamos hablando de estudiantes que terminaron privados de libertad, de un apoderado que habría resultado gravemente lesionado y de una comunidad educativa que debe preguntarse si sus integrantes cuentan efectivamente con condiciones de seguridad y protección. El único hecho que tenemos claridad en este momento, es que en los controles de detención que se hicieron hoy a tres de nuestros compañeros, se indicó en sus audiencias que fue la directora de nuestro liceo la encargada de permitir el ingreso de carabineros y todo lo que sucedió posteriormente.

 

La directora de un establecimiento educacional no deja de ser responsable de sus deberes institucionales cuando ingresa Carabineros. Aunque la policía pueda actuar legalmente sin su autorización en determinadas circunstancias, eso no elimina la obligación de la dirección de velar por la seguridad de los estudiantes, coordinar respuestas ante situaciones de emergencia y actuar con diligencia frente a los riesgos que enfrenta la comunidad.


Lo sucedido hoy nos obliga a cuestionar el sentido que está adquiriendo nuestro liceo como institución educativa.

 

Un liceo no es simplemente un edificio en el que los estudiantes deben permanecer ordenados durante una determinada cantidad de horas. Es una institución cuya función pedagógica implica formar personas, promover el pensamiento crítico, enseñar a convivir, resolver conflictos y reconocer a los estudiantes como sujetos de derechos.

 

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando nuestros compañeros deben preocuparse más por no terminar detenidos que por asistir a sus clases? ¿Qué sentido tiene hablar de convivencia escolar si quienes deberían sentirse protegidos dentro de su establecimiento terminan viviendo sus salas de clases como espacios de incertidumbre? ¿Qué formación ciudadana podemos promover si, ante un conflicto, la respuesta institucional parece reducirse al despacho, el control y la intervención policial?

 

Estamos viendo cómo el control ocupa el lugar de la formación y el sentido pedagógico del liceo comienza a vaciarse de contenido, y ese vaciamiento no se produce cuando se suspenden las clases, sino que ocurre cuando se pierde de vista que detrás de cada estudiante hay un proceso de formación.

 

Ante estos hechos, también debemos preguntarnos qué papel le corresponde al conjunto de nuestra comunidad educativa.

 

Hacemos un llamado a estudiantes, docentes, asistentes de la educación, apoderados y funcionarios a no tratar estos acontecimientos como un problema aislado que afecta únicamente a quienes fueron detenidos, lo sucedido interpela a toda la comunidad, porque pone en cuestión las condiciones en las que estudiamos, trabajamos y ejercemos nuestros derechos dentro del establecimiento. No basta con cuestionarnos la situación, hay que hacer algo pronto, porque nuestro liceo está en decadencia y la responsabilidad es de quienes lo administran.

 

 


 Centro de Estudiantes Borgoñino

Liceo Manuel Barros Borgoño

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